HOMENAJE A ELADIA – Murió hoy en Buenos Aires –

31/8/2005

HONRAR LA VIDA
Letra y música: Eladia Blázquez

No…
Permanecer y transcurrir
No es perdurar, no es existir
Ni honrar la vida
Hay tantas maneras de no ser
Tanta conciencia sin saber
Adormecida.

Merecer la vida no es callar ni consentir
Tantas injusticias repetidas
Es una virtud, es dignidad
Y es la actitud de identidad
Mas definida.

Eso de durar y transcurrir
No nos da derecho a presumir
Por que no es lo mismo que vivir
Honrar la vida.

No…
Permanecer y transcurrir
No siempre quiere sugerir
Honrar la vida
Hay tanta pequeña vanidad
En nuestra tonta humanidad
Enceguecida
Merecer la vida es erguirse vertical
Mas alla del mal, de las caidas.

Es igual que darle a la verdad
Y a nuestra propia libertad
La bienvenida.

Eso de durar y transcurrir
No nos da el derecho a presumir
Por que no es lo mismo que vivir
Honrar la vida.

Y LLEGÓ EL BLOGDAY

31/8/2005

BlogDay es el día de los blogueros

españolenglish

Los Blog que recomiendo para el BlogDay son:

NOCTURAMA FOTOBLOG
Fotoblog desde Barcelona por Marcelo Aurelio.

TODAS
La bitácora para ellas.

TRAVIS RUSE
Fotoblog cotidiano del metro de Nueva York

LUIS PESCETTI
Blog del escritor, musico, cantante y miles de cosas más.

FATA MORGANA
Un Blog de Poesía y de imágenes desde Portugal (de paso recomiendo los links de este blog)

LOVE IS THE WORD
Blog de literatura y otras yerbas de Stella Accorinti

TENGO CANAS

30/8/2005

Me vi la primera cana a los trece años y desde entonces no hubo retorno.

Sin parar en pocos años, se me llenó la cabeza de canas.

Y entonces, llegó el Henna Egytian. Una magia de la naturaleza. De la naturaleza a tu pelo, sin escalas. Muy natural, señoras, amigas, pero un pastiche inmundo que soportaba estoicamente para que me quedaran unos lindos reflejos… Pero al cabo de los años y de muchas canas más, el bendito henna que tantas alegrías me había entregado, se dio por vencido y me empezó a quedar verde. Sí, VERDE!!!

Plan B: los champú color, sin oxidantes. Genial. Varios años más… hasta que los entonces más que reflejitos eran mechas… empezaron a tomarme con un color rosado.

Plan C: “te tenés que teñir con tintura” sentenció la peluquera. “Bueno”, dije yo…
Y desde entonces soy una esclava de la tintura. El pelo me crece como yuyo, como loco, así que a los diez días de haberme teñido, las malditas raíces comienzan a asomar.

Por suerte alguien, seguramente una mujer harta como yo, inventó un lápiz, como un crayón que pinta las raíces para disimularlas.

Gasto una fortuna en peluquería o en tinturas caseras. Es como una esclavitud a la que le tengo que destinar mensualmente, sin falta, un dinero.
Ahora bien… quiero saber ¿no puedo pedir un subsidio, una beca, una ayuda a algún ministerio de bienestar y familia, a alguna ONG, a algún organismo que se apiade de esta situación? ¿O tengo que demandar a mi madre y a mi padre por haberme traído a este mundo fallada y que ellos se hagan cargo de los gastos de la tintura?

En fin, necesitaba hacer un poco de catarsis. Ya se me va a pasar. 🙂

EL MATE

29/8/2005

Mate - Foto Marcelo Aurelio

El mate no es una bebida, corazones de otro barrio. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En Argentina o en Uruguay nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse.

El mate es exactamente lo contrario que la televisión. Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás sola. Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es “hola” y la segunda “¿unos mates?”. Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos. Los buenos y los hijos de puta.

Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón. Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: ¿Dulce o amargo. El otro responde: -Como tomes vos.

Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie. Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera. Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solos. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones.

El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores… Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena, la charla, no el mate. Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y viceversa. Es la sinceridad para decir: basta, cambiá la yerba! Es el compañerismo hecho momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar, estúpidamente, ¿está caliente, no? Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno por uno. Es la obligación de decir “gracias”, al menos una vez al día. Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir. Ahora vos sabés, un mate no es sólo un mate… ¿Calentás el agua??

(Este texto circula por Internet hace un tiempo, no conozco su autor/a, si alguien la/lo conoce me encantaría que me lo haga saber, porque no me gusta poner cosas sin citarlas. Gracias)

11 de enero de 2006: Gracias a una lectora de este blog supe que el autor de este texto es Hernan Casciari y lo publicó en “Diario de una mujer gorda”.

30 de julio de 2006: Este texto circuló por muchos lugares bajo la autoría de Lalo Mir. Es verdad que él lo leyó en la radio, pero no es el autor. Esas cosas que pasan y quedan en el imaginario colectivo… pero ahora el mismísimo Lalo (que por suerte tiene blog!!!!) desmiente su autoría… si lo quieren leer, pueden hacerlo aquí.

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