JANE FRANKLIN

26/2/2006

1778, Filadelfia: Si él hubiera nacido mujer

“De los dieciséis hermanos de Benjamín Franklin, Jane es la que más se le parece en talento y fuerza de voluntad.
Pero a la edad en que Benjamín se marchó de casa para abrirse camino, Jane se casó con un talabartero pobre, que la aceptó sin dote, y diez meses después dio a luz su primer hijo. Desde entonces, durante un cuarto de siglo, Jane tuvo un hijo cada dos años. Algunos niños murieron, y cada muerte le abrió un tajo en el pecho. Los que vivieron exigieron comida, abrigo, instrucción y consuelo. Jane pasó noches en vela acunando a los que lloraban, lavó montañas de ropa, bañó montoneras de niños, corrió del mercado a la cocina, fregó torres de paltos, enseñó abecedarios y oficios, trabajó codo a codo con su marido en el taller y atendió a los huéspedes cuyo alquiler ayudaba a llenar la olla. Jane fue esposa devota y viuda ejemplar; y cuando ya estuvieron crecidos los hijos, se hizo cargo de sus propios padres achacosos y de sus hijas solteronas y de sus nietos sin amparo.

Jane jamás conoció el placer de dejarse flotar en un lago, llevada a la deriva por un hijo de cometa, como suele hacer Benjamín a pesar de sus años. Jane nunca tuvo tiempo de pensar, ni se permitió dudar. Benjamín sigue siendo un amante fervoroso, pero Jane ignora que el sexo puede producir algo más que hijos.
Benjamín, fundador de una nación de inventores, es un gran hombre de todos los tiempos. Jane es una mujer de su tiempo, igual a casi todas las mujeres de todos los tiempos, que ha cumplido su deber en esta tierra y ha expiado su parte de culpa en la maldición bíblica. Ella ha hecho lo posible por no volverse loca y ha buscado, en vano, un poco de silencio.
Su caso carecerá de interés para los historiadores.”

Eduardo Galeano

Y justamente por esto último… no encontré ninguna foto de Jane…

Benjamin Franklin
Benjamin Franklin

SE PUEDE

21/2/2006

Si me ves cansada, fuera del sendero,
ya casi sin fuerzas para hacer camino…
Si me ves sintiendo que la vida es dura,
porque ya no puedo, porque ya no sigo…

Ven a recordarme cómo es un comienzo,
ven a desafiarme con tu desafío.
Muéveme en el alma, vuélveme al impulso,
llévame a mí misma…

Yo sabré entonces encender mi lámpara
en el tiempo oscuro y entre el viento frío
Volveré a ser fuego desde brasas quietas
que alumbren y aviven mi andar peregrino.

Vuelve a susurrarme aquella consigna
del primer paso para un principio.

Muéstrame la garra que se necesita
para levantarse desde lo caído.

Si me ves cansada fuera del sendero,
sin ver más espacios que el de los abismos.
Trae a mi memoria que también hay puentes,
que también hay alas que aun no hemos visto…

Que vamos armados de fe y de bravura,
que seremos siempre lo que hemos creído.
Que somos guerreras de la vida plena,
y todo nos guía hacia nuestro sitio.

Que un primer paso y que un nuevo empeño,
nos lleva a la forma de no ser vencidas.
Que el árbol se dobla, se agita, estremece,
deshoja y retoña, pero queda erguido.

Que el único trecho que da el adelante
es aquel que cubre nuestro pie extendido…

Si me ves cansada, fuera del sendero,
solitaria y triste, quebrada y herida,
siéntate a mi lado, tómame las manos,
entra por mis ojos hasta mi escondrijo.

Y dime se puede e insiste: se puede,
hasta que yo entienda que puedo lo mismo.
Que tu voz despierte, desde tu certeza,
a la que cansanda se quedó dormida.

Y tal vez, si quieres, préstame tus brazos,
para incorporarme, nueva y decidida.
Que la unión es triunfo cuando
vamos juntas con el mismo brío…

Si me ves cansada, fuera del sendero,
lleva mi mirada hacia tu camino
Hazme ver las huellas, que allá están marcadas,
de un paso tras otro por donde has venido…

Y vendrá contigo una madrugada,
la voz insistente para un nuevo inicio.
Que abriré otro rumbo porque sí, he creído,
que siempre se puede…
se puede, mi amiga…

José Larralde (poeta y cantante argentino)

(él lo escribió en masculino, pero, con todo respeto, me tomé la licencia… )

para stella.

ANAÏS NIN

17/2/2006

Anais Nin, fotografía: Mario Grut

No pretendo contar la vida de Anaïs Nin. Ella escribió cientos de diarios para intentar contar parte de ella (comenzó a escribirlos a los trece años y no se detuvo hasta su muerte -se publicaron en ocho volúmenes), y no seré yo quien la reduzca a unas pocas líneas.
Sólo contarles que nació en Francia en 1903 y murió en 1977. Que vivió la mayor parte de su vida en New York. Que, según Henry Miller, había descubierto una literatura femenina y sería la única mujer capacitada para romper con la escritura tradicionalmente patriarcal. Sin embargo, es la opinión de un hombre…

Lo mejor es leerla a ella contándose a sí misma:

“Yo soy todas las mujeres de mis novelas, pero además soy otra mujer que no aparece en ellas. He tenido que escribir. He tenido que escribir sesenta volúmenes de mi diario, hasta este momento, para poder contar algo en mi vida. Al igual que Oscar Wilde, en mi obra sólo puedo volcar mi arte, y en mi vida, mi genio. Mi vida es imposible contarla. Cambio con el transcurso de los días, cambian mis designios, mis conceptos, mis interpretaciones. Soy una serie de estados de ánimo y de sensaciones. Interpreto un millar de papeles. Y lloro cuando descubro que otros los interpretan por mí. Desconozco mi yo verdadero. Mi obra es meramente un extracto de esa vasta y profunda aventura. Creo un mito y una leyenda, una mentira, un cuento de hadas, un mundo mágico, y al propio tiempo creo otro universo que se desmorona diariamente y me hace que me sienta como si siguiese los pasos de Virginia Woolf. He intentado no ser neurótica ni romántica ni destructiva sino, quizá, todas y cada una de esas cosas disfrazadas.

Anais Nin

Es imposible que me hagan un retrato a causa de mi movilidad. No soy fotogénica a causa de mi movilidad. La paz, la serenidad y la integración son algo desconocido para mí. Mi clima habitual es la ansiedad. Escribo del mismo modo que respiro, de una manera natural, fluida, espontánea, bajo el impulso de un aluvión que me desborda, pero no como un sustituto de la vida. Me interesan más los seres humanos que la literatura; tengo más interés en hacer el amor que en escribir; me interesa más vivir que emborronar papeles. Me interesa más llegar a ser una obra de arte que crearla. Soy más interesante que lo que escribo. En relación con las demás cosas, yo estoy mejor dotada. No confío en mí misma y, en cambio, tengo una gran confianza en los demás. El amor me es más necesario que los alimentos. Incurro en deslices y errores, y a menudo desearía estar muerta. Al salir del fuego es probablemente cuando adquiero una apariencia más diáfana. Siempre penetro en el fuego y, al salir de él, estoy mucho más viva. (…)

Escribí, viví y amé como Don Quijote, y el día de mi muerte diré: “Disculpadme, todo fue un sueño”. Y entonces, ojalá encuentre a alguien que me replique: “No lo creas; todo fue verdadero, absolutamente verdadero”.

(En “Introducción” de AFRODISIACO, textos eróticos de Anaïs Nin, con ilustraciones de John Boyce, publicado por Aymá Editora en 1979. Traducción de Jordi Arbonès)

UN TOQUE DE CANELA

13/2/2006

Afiche de la película

La vi promocionada como una mezcla de “Cinema Paradiso” y “Como agua para chocolate” y la alquilé.

Para quienes deseen gozar con los sentidos, para quienes quieran conmoverse.
Una historia de aromas y sabores, una historia de destierros y pérdidas.

Ojalá la disfruten tanto como yo.

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