{"id":576,"date":"2008-11-19T22:58:00","date_gmt":"2008-11-19T20:58:00","guid":{"rendered":"https:\/\/uncajonrevuelto.com\/?p=576"},"modified":"2008-11-19T22:58:00","modified_gmt":"2008-11-19T20:58:00","slug":"luis-pescetti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uncajonrevuelto.com\/?p=576","title":{"rendered":"LUIS PESCETTI"},"content":{"rendered":"<p>Si todav\u00eda no conocen a Luis Pescetti, este es un buen momento.<br \/>\nLos invito a conocer a Luis a partir de este texto maravilloso y despu\u00e9s, busquen sus discos y sus libros. Conozcan sus personajes, a Natacha, a Frin. Recorran su<a href=\"http:\/\/www.luispescetti.com\/\" target=\"_blank\"> blog<\/a>.<br \/>\nLuis hace re\u00edr y hace pensar. Y, a veces, escribe estos textos entra\u00f1ables que te dejan con un nudo en la garganta.<br \/>\nSe\u00f1oras y se\u00f1ores, con ustedes\u2026<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.luispescetti.com\/archivos\/2008\/11\/17\/sobre-lo-saludable-de-desear-imposibles\/\" target=\"_blank\"><strong>Sobre lo saludable de desear imposibles<\/strong><\/a><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/uncajonrevuelto.com\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/aboveach.jpg\" \/><\/p>\n<p>\u00abHay que ser un ni\u00f1o peque\u00f1o, al menos una vez por semana.<br \/>\nSi se tienen 35, o 50 o 70 a\u00f1os o los que sean, no importa, si se tienen 10 a\u00f1os tampoco, hay que volver a ser un ni\u00f1o peque\u00f1o, de 2 o 3 a\u00f1os, y tambi\u00e9n un beb\u00e9 al menos un momento, una vez por semana.<br \/>\nHay que ser una persona madura, tambi\u00e9n, por lo menos una vez por semana, si se tienen 5 o 75 u 85, 10 o 18 a\u00f1os.<br \/>\nHay que practicar, ponerse en el lugar de otros, resolver asuntos, sentirse responsable y activo, por lo menos una vez por semana.<br \/>\nViejo tambi\u00e9n. Anciano. Mirando la vida desde una terraza, sonre\u00edr con lejan\u00eda, medio perderse distra\u00eddamente si una reuni\u00f3n es numerosa, alejarse de los detalles del mundo, eso tambi\u00e9n, por lo menos una vez por semana, si se tiene cualquier otra edad.<\/p>\n<p><!--more-->Estas ideas se me ocurrieron en varios d\u00edas. El \u00faltimo fue cuando un\u00a0 matrimonio muy amigo vino a casa con su beb\u00e9 de cuatro meses. Antes de irse algo lo incomod\u00f3 y llor\u00f3 con una vocecita tan peque\u00f1a como la de una hormiga sola, o la de un puercoesp\u00edn beb\u00e9, perdido en un supermercado. Esto \u00faltimo es porque hay un chiste sobre una familia de puercoespines que entra a un supermercado, todos muy cortos de vista. El m\u00e1s peque\u00f1o se pierde del grupo y, meti\u00e9ndose entre secciones, buscando al resto da con \u201cjardiner\u00eda\u201d, choca contra un cactus y le pregunta: \u201c\u00bfEres t\u00fa, mami?\u201d.<br \/>\nEse efecto produc\u00eda la voz de Manuel.<br \/>\nUna noche antes, Delfina, una abuela de 95 a\u00f1os, estaba sentada c\u00f3modamente en un sill\u00f3n, y not\u00e9 que miraba con algo de confusi\u00f3n esa cantidad de personas que pasaban con vasos y platos por todas partes. Todos hijos y nietos, pero ya demasiados como para ubicarse. De modo que en su mirada se reflejaba un ligero apartamiento, un retirarse hacia adentro, como si al no podernos ir, f\u00edsicamente, nuestro pensamiento hiciera unos pasos atr\u00e1s, a alg\u00fan lugar menos aturdido.<br \/>\nUna semana antes fui a un hospital a leer dos textos breves, en unas jornadas dirigidas a m\u00e9dicos. Se rieron hasta llorar de la risa. Pero ya antes estaba con mucha tranquilidad en lo que iba a hacer, a pesar de que todos eran adultos, y todos eran m\u00e9dicos (yo le tengo miedo a los m\u00e9dicos). Mi confianza se basa en un secreto, y es que s\u00e9 que todas las personas, guardan profundas a\u00f1oranzas con momentos de su vida, su juventud o su infancia. Es un secreto tan bien guardado que, en muchas ocasiones, ni quienes lo cargan lo saben. Es decir, ni quienes desear\u00edan volver por un instante a tal tarde o tal ma\u00f1ana en su propia vida, son consciente de hasta qu\u00e9 punto desean eso. Saben con tanta certeza de que no es posible, que ignoran que a\u00fan sabiendo que es imposible, lo desean.<br \/>\nY es que las leyes del deseo son otras. Ni siquiera la de desear imposibles, sino, mucho m\u00e1s sencillamente: de que es posible desear algo imposible.<br \/>\nPor ejemplo: si dese\u00e1ramos volar una noche, encima de nuestra ciudad o nuestro pueblo, sin aviones ni m\u00e1quinas, simplemente volar una noche, solos o de la mano de alguien, volar, y a\u00fan sabiendo que es imposible, nos permitimos desearlo, ocurre que nos enteramos de algo que nos gustar\u00eda. Y eso es como una pregunta, y no hay que acallar ninguna pregunta.<br \/>\nF\u00edjate que a m\u00ed me gustar\u00eda volar una noche sobre mi pueblo.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo las brujas?<br \/>\nComo los p\u00e1jaros, o s\u00ed, tambi\u00e9n, como las brujas.<br \/>\n\u00bfY por qu\u00e9?<br \/>\nPorque es hermoso, por curiosidad, porque me da placer.<br \/>\nA m\u00ed no, dice la otra persona, a m\u00ed me gustar\u00eda ser invisible.<br \/>\nPues ocurre que no todas las personas deseamos las mismas cosas imposibles.<br \/>\nNo es lo mismo el que desear\u00eda volar de noche, que el que desear\u00eda ser invisible.<br \/>\nY he ah\u00ed que hasta en eso somos diferentes.<br \/>\nAmigos, saquen una hoja y escriban algunos deseos que saben imposibles. Luego comparen con las hojas de sus compa\u00f1eros.<br \/>\nRegreso a las jornadas de ese hospital, aquel d\u00eda.<br \/>\nDe modo que mi tranquilidad se basaba en ese secreto.<br \/>\nTodos, a\u00fan quienes son tan realistas que no se lo confiesan a s\u00ed mismos, que no pueden reconocerlo, que son tan realistas que ni toleran hablar de eso que les gustar\u00eda tanto pues saben que es imposible, a\u00fan ellos anhelan algunos momentos de su vida.<br \/>\nDe modo que me par\u00e9 delante de todos los doctores, en ese hospital, y le\u00ed dos textos breves que los llevar\u00edan, a cada uno a su manera, a un momento de su vida.<br \/>\nAs\u00ed fue que lloraron de la risa, volvieron y regresaron, y se sintieron aliviados, como si hubiera ido o, mejor a\u00fan: como si alguien les hubiera dicho \u201c\u00bfVerdad que, a\u00fan cuando sabemos que es imposible, ser\u00eda hermoso volver a tal d\u00eda?\u201d. Y sus fantasmas divertidos sal\u00edan de sus cuerpos, que distra\u00eddos se re\u00edan, y me daban la raz\u00f3n: \u201cVaya que s\u00ed estar\u00eda bueno\u201d. Y nada m\u00e1s, y s\u00f3lo eso. Y volv\u00edan ordenados y obedientes a sus cuerpos y sus delantales de m\u00e9dicos, laboratoristas, enfermeros, luego de haber hecho ese paseo verde y refrescante por el deseo.<br \/>\nYo tambi\u00e9n viajo, cuando hago viajar, y regres\u00e9 a mi casa.<br \/>\nUnos d\u00edas antes hab\u00eda ido a visitar a un ni\u00f1a de 8 a\u00f1os que, s\u00fabitamente, comenz\u00f3 a hacer movimientos involuntarios y al otro d\u00eda ya no pod\u00eda moverse. S\u00f3lo su brazo izquierdo, y esa mano, un poco el tronco, la cabeza y hablaba sin dificultad, si no estaba cansada. Una enfermedad causada por un estreptococo que ya hab\u00eda dejado su cuerpo, de modo que volver\u00eda a recuperar todos sus movimientos, pero ese regreso demorar\u00eda entre tres meses y un a\u00f1o. Su padre me llam\u00f3 pues la ni\u00f1a se divert\u00eda con algunos de mis cuentos mientras estaba internada.<br \/>\nDe modo que eso le dije a los m\u00e9dicos ese d\u00eda, que deb\u00edamos cambiar la pregunta \u201c\u00bfQu\u00e9 libros te llevar\u00edas a una isla o cu\u00e1les rescatar\u00edas de un naufragio? Pues todos sabemos que no iremos a una isla, ni naufragaremos. Mejor cambiarla por \u00bfQu\u00e9 libros le leer\u00edas a tu hijo si estuviera internado?<br \/>\nY as\u00ed ver que la respuesta es completamente otra. \u00bfQu\u00e9 libros le leer\u00edas a tu madre si estuviera enferma? \u00bfQu\u00e9 libros le leer\u00edas a tu padre? \u00bfA tu hermano? \u00bfA tu esposa, tu esposo? \u00bfA tu mejor amigo, si estuvieran enfermos?<br \/>\nVisit\u00e9 a esa ni\u00f1a y, lo cierto, es que hasta nos re\u00edmos.<br \/>\nDe modo, pensaba yo, que hay momentos en que los libros ayudan cuando uno ni siquiera se puede mover.<br \/>\nEl caso es que todas esas experiencias, ideas y emociones estaban sueltas como las cuentas de un collar, rodando desordenadas dentro m\u00edo, hasta que el fino hilo de voz del llanto de Manuel, de s\u00f3lo cuatro meses, las uni\u00f3.<br \/>\nAl otro d\u00eda despert\u00e9 y escrib\u00ed.<br \/>\nUno deber\u00eda ser un ni\u00f1o peque\u00f1o, al menos una vez por semana. \u00bfCu\u00e1n peque\u00f1o?<br \/>\nTanto como cuando lloras de impotencia ante algo que escapa a tu control. Sea lo que sea.<br \/>\nTanto como cuando sientes placer y protecci\u00f3n como si te sostuvieran en brazos.<br \/>\nUno deber\u00eda ser una persona madura, al menos una vez por semana,<br \/>\ntanto como cuando te toca dar consuelo o sost\u00e9n,<br \/>\ntomar las riendas en tus manos,<br \/>\no disfrutar plena y poderosamente.<br \/>\nAl menos una vez por semana.<br \/>\nY un anciano tambi\u00e9n, que se aparta dulcemente,<br \/>\ny ya cumpli\u00f3 con todas las labores y disfruta de su propia obra<br \/>\nincluso con algo de desprendimiento.<br \/>\nTambi\u00e9n, al menos, una vez por semana.<br \/>\nM\u00e1s tambi\u00e9n, menos tambi\u00e9n; pero no: siempre menos, pero no: siempre m\u00e1s.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Luis Pescetti<\/strong><\/p>\n<p>Ilustraci\u00f3n: <a href=\"http:\/\/artistamuvek.blogspot.com\/\" target=\"_blank\">irisz agocs<\/a><\/p>\n<style id=\"jajah\">span.jajahWrapper { font-size:1em; color:#B11196; text-decoration:underline; } a.jajahLink { color:#000000; text-decoration:none; } span.jajahInLink:hover { background-color:#B11196; }<\/style>\n<style id=\"jajah\">span.jajahWrapper { font-size:1em; color:#B11196; text-decoration:underline; } a.jajahLink { color:#000000; text-decoration:none; } span.jajahInLink:hover { background-color:#B11196; }<\/style>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si todav\u00eda no conocen a Luis Pescetti, este es un buen momento. 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