LADY ANNE CONWAY

septiembre 20th, 2005

Vivió en la segunda mitad del 1600, fue científica y filósofa de la naturaleza. Ella planteaba la unidad del mundo material y espiritual en un todo orgánico. Su teoría de que el universo estaba constituido por partículas básicas indivisibles llamadas «mónadas», cada una de ellas dotada de fuerza vital, fue lo único que se opuso al universo mecanicista de Descartes y Newton.

Sin embargo por las razones de siempre…, su nombre fue omitido de su tratado más importante «Los principios de la vieja y la moderna filosofía» y fue publicado con el nombre de su editor, Francisco van Helmont. Este libro fue piedra angular en la nueva filosofía de la naturaleza de Leibniz.

No obstante la importancia de su trabajo para el mundo de la ciencia y la influencia que tuvo en él, hoy en día Lady Anne Conway sigue siendo prácticamente desconocida. Y van…

SER MADRE 1

septiembre 19th, 2005

Eva Piquer, una periodista y escritora catalana, dice:

«El problema de tener un hijo es que, a partir de entonces, lo tienes»

y si les queda alguna duda, miren este cuadrito de Maitena:

Maitena

LAS ENCUESTAS

septiembre 18th, 2005

Releyendo un libro de Rosa Montero donde hace unos años subrayé cosas que me gustaban, encontré un comentario que quiero compartir:

«Ya lo dicen las encuestas: a partir de determinada edad desapareces. Todos los sondeos, estudios estadísticos que en el mundo son, vienen ordenados por la cronología de los sujetos entrevistados: de los 18 a los 25 años, de los 26 a los 35, de los 36 a los 44… Y en todos se llega a una frontera donde da comienzo la oscuridad: «De los 45 en adelante», dicen las gorseras tablas estadísticas, como si a partir de ese mojón se extendiera el espacio exterior, la Tierra del Nunca Jamás, el despreciable universo de los Invisibles (…)»

CONECTARSE CON LA MUJER SALVAJE

septiembre 17th, 2005

La manera para mantener la conexión con lo salvaje es preguntarte a ti misma qué es lo que tú quieres. Una de las discriminaciones más importantes que podemos hacer en esta cuestión es la diferencia entre las cosas que nos atraen desde afuera y las cosas que nos llaman desde nuestra alma. Elegimos algo porque casualmente estaba bajo nuestras narices en ese preciso momento. No es necesariamente lo que queremos, pero es interesante, y mientras más lo miramos, más atractivo se vuelve. Cuando estamos conectados con el yo instintivo, con el alma de lo femenino que es natural y salvaje, entonces en lugar de mirar lo que casualmente está en exhibición, nos decimos: «¿De qué tengo hambre?» Sin ver nada externamente, nos aventuramos dentro de nosotras y preguntamos: «¿Qué es lo que anhelo? ¿Qué deseo en este momento? ¿Qué apetezco? ¿Qué quiero? ¿Qué ansío?»
Se requiere de espíritu, voluntad y sentido del alma, y a menudo significa insistir en lo que una quiere.

(del Capítulo 3 de «Mujeres que corren con los lobos»)

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