diciembre 2nd, 2005
El otro día vi «El diario de Noa», de Nick Cassavetes.
Podríamos decir que es una de esas pelis de amor, de llorar, un poco como todas.
Pero no lo es. «El diario de Noa» nos habla de amor, es verdad, pero también nos habla de la memoria. Y me hizo pensar en lo frágiles que somos las personas, me hizo preguntarme dónde vamos cuando ya no recordamos quienes somos ni quienes fuimos.
Me hizo pensar en la fuerza de las palabras, en la persistencia.
Y me hizo llorar.
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diciembre 1st, 2005
El obelisco de Buenos Aires, símbolo del paisaje urbano de la ciudad (y símbolo fálico si los hay…), amaneció hoy forrado con un gigantesco condón rosado, de 67 metros, con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Lucha Contra el Sida. Una excelente idea.
(Foto publicada hoy en el diario El Mercurio de Chile. Gracias Luisa!!!)
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noviembre 30th, 2005

El poder cultural del cuerpo es su belleza, pero el poder en el cuerpo es raro, pues la mayoría lo ha ahuyentado con su tortura o su vergüenza por la carne.
No existen los «debería» en los cuerpos. No se trata del tamaño, de la forma o de los años de edad, y ni siquiera se trata de tener dos de cada cosa, pues algunos no tienen. Pero la cuestión salvaje es:
¿Siente este cuerpo? ¿Tiene una conexión apropiada con el placer, con el corazón, con el alma, con lo salvaje?
¿Tiene felicidad, alegría? ¿Puede a su manera propia moverse, bailar, zangolotearse, oscilar, embestir?
Nada más importa.

(Del capítulo 7 de «Mujeres que corren con los lobos», de Clarissa Pinkola Estés)
Ilustraciones: T. D’Angelo Gracias!
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noviembre 26th, 2005
Los griegos accedieron a las sustancias de las que se obtiene perfume desde el siglo XIII a.C., debido al intercambio con los fenicios. De modo que, desde los tiempos más antiguos, las griegas y los griegos conocían el estoraque, la mirra y el bálsamo, el cinamomo y el incienso.
En la “Ilíada”, Homero habló en muchas ocasiones de perfumes y de las diosas que los utilizaban para fascinar a otros dioses o a los hombres. Por ejemplo, al describir el baño de Hera, la esposa de Zeus, Homero cuenta que en primer limpiaba su “deseable cuerpo” con ambrosía, y luego se untaba con un aceite graso que perfumaba ella misma. Así, en presencia de Zeus, el perfume se expandía “por toda la tierra y el cielo”.
Solón, el austero legislador ateniense que vivió entre los años 600 y 500 a.C., era contrario al uso de los perfumes, a los que consideraba “debilidades indignas”.
En cambio, Diógenes, el filósofo fundador de la escuela cínica y que vivió 200 años después que Solón, era un apasionado de los perfumes, y parece que incluso fue el primero en utilizarlo detrás de las orejas.
Y finalmente, les cuento que el tratado más antiguo sobre perfumes lo escribió en Grecia, en el año 323 a. C., Teofrasto, un gran experto en botánica que, a la muerte de Aristóteles, quedó a la cabeza del famosos Liceo ateniense. Se titulaba “Tratado sobre los olores” y hasta la Edad Media se consideró el texto básico de la perfumería.
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