EMILY BRONTË (1818-1848)
noviembre 9th, 2005Hoy es el turno de Emily…
Tenía seis años cuando entra junto a Charlotte en aquella tremenda escuela de Cowan Bridge. Era la más pequeña y la más bonita de todas las alumnas, lo cual la pone en un cierto lugar de privilegio respecto de las demás. Ella siempre comía un poco más que sus hermanas. Alguna maestra piadosa la cobijaba cuando tenía mucho frío, pero la educación calvinista de aquel lugar la conecta con el pecado y la culpa de un modo atroz. Y cuando muere María, su hermana mayor, eso se exacerba de una manera furiosa en su personalidad. Se pregunta cómo había sido capaz de comerse aquellos bocados de pan extra cuando su hermana se estaba muriendo y así, la comida…. pasa a ser una obsesión en su vida.
Emily era una joven de carácter taciturno. Casi no hablaba. Su silencio fue cultivado obstinadamente y lo que tenía para decir, lo expresaba con la pluma.
Sus problemas con la comida aparecen una y otra vez en su obra y en su vida.
Cuando es contratada junto a Charlotte como maestra de Roe Head su vida es una pesadilla. Emily odiaba las clases, odiaba a sus frívolas compañeras y como sabía que su padre no aceptaría que dejara el trabajo hizo lo único que podía hacer: dejó de hablar y dejó de comer. Se debilitó tanto que fue enviada a casa y reemplazada por la menor de las hermanas, Anne.
Con sus huelgas de hambre, Emily ejerció siempre control sobre sus actos y sobre su familia.
En 1838, a los 20 años, ha decidido trabajar, pero esta vez parte sola. Durante tres años no ha hablado con nadie fuera de casa, el miedo le cierra la garganta, pero sabe que debe hacerlo.
Va como maestra a Law Hill, pero no puede estar sin escribir y lo hace por las noches. Es insomne, escribe, no come y su salud se debilita fuertemente.
En 1842 va con Charlotte a Bélgica, como ya les he contado, pero así como Charlotte estaba encantada con todo lo que sucedía, Emily no soportaba ni la ciudad, ni la escuela ni el director y mucho menos cuando percibe que su hermana la ha desplazado del centro de su atención y se da cuenta de que se ha enamorado de un hombre casado. No lo puede soportar y vuelve a dejar de comer. Está flaquísima y débil.
La enfermedad de la tía Elizabeth hace que las hermanas vuelvan a casa y Emily decide quedarse y no volver a Bruselas luego de la muerte de la tía.
En diciembre de 1845, Emily comienza a escribir Cumbres Borrascosas, en julio del año siguiente concluye la novela, y es también en diciembre de 1847 que Cumbres Borrascosas se publica, siendo muy mal acogida por el público, ya que su estilo, rudo y salvaje, se aparta por completo del imperante en la literatura de su época, hasta el punto de que durante años el libro yació olvidado por no considerársele, ni siquiera, una buena novela.
Pero Cumbres borrascosas es una gran novela. Y años después, los críticos comenzaron a preguntarse cómo accedió aquella joven tan aislada geográfica y emocionalmente a ese profundo conocimiento de las actitudes, deseos y motivaciones de los hombres; cómo pudo, quien no estuvo jamás enamorada y no mantuvo nunca una conversación con un joven, escribir semejante historia de amor y pasión. Una respuesta posible es considerar a Cumbres borrascosas como una autobiografía. Y desde ya sus lecturas de los románticos alemanes, de Byron y de Mary Shelley.
En los últimos meses de vida de su hermano Branwell, Emily fue la persona más allegada a él física y afectivamente. Lo cuida, lo cambia, le da de comer pero se contagia la tuberculosis. En septiembre muere Branwell.
Emily se niega sistemáticamente a comer y a que la vea un médico. Jamás consintió quedarse en la cama, se levantaba a las siete todos los días y tosiendo cumplía con sus obligaciones, apoyándose en las paredes. Tampoco hablaba, el único sonido que emitía era un quejido de dolor de vez en cuando y la tos persistente. Un rato antes de morir, accedió a que el médico la viera para darles el gusto, pero lo único que aquel pudo hacer fue firmar el certificado de defunción. Era el mes de diciembre de 1848.
En 1850 se reeditó Cumbres Borrascosas con un adjunto de una selección de poemas de Emily y una biografía escrita por la propia Charlotte, pero ¿hasta qué punto fue ésta fiel a la memoria de su hermana? Y aquí se abre un interrogante que intriga a los lectores de Emily Brontë. Según parece, Charlotte revisó la novela de su hermana una vez fallecida recortando fragmentos con el fin de que Cumbres Borrascosas se pudiera publicar en un solo volumen en lugar de los tres originales, o sea, por razones de espacio ya que tal vez saliese mucho más económica su edición. También se permitió el cambiar la puntuación, y desde entonces hasta 1963, la versión que corría del famoso libro siendo objeto de numerosas traducciones, era de Charlotte y no de Emily. Pero en 1963 finalmente se publicó la versión tal cual lo escribió su autora.
Lo verdaderamente cierto es que Cumbres Borrascosas es una gran novela, anticipada a la época en la cual se publicó, y también que, por fin, su autora ha visto reconocido el prestigio que merece.
“Cumbres borrascosas” también fue inspiradora de varias versiones para cine. La primera, de1939, con Merle Oberon y Laurence Olvier. Más recientemente Juliette Binoche personificó a una creíble Cathy, lástima que Heathcliff era Ralph Fiennes… y así varias…
Hasta hay un ballet, creo que de origen alemán
Y por los años 80, la cantante Kate Bush grabó un disco que se llama justamente “Wuthering Heights”, un tema genial en el que Cathy le habla desgarradoramente a Heathcliff:
“Heathcliff, it’s me, Cathy.
I Come home, I’m so cold”
(Heathcliff, soy yo, Cathy.
Vuelvo a casa. Tengo mucho frío)
abril 19th, 2006 at 4:10 pm
Para los que no logren encontrar la canción de Kate Bush y quieran conocerla, pueden buscar el Cd de Angra «Reaching Horizons» de 1992. Está cantado por Andre Matos a mi gusto mejor que la versión original.
gilmar
abril 19th, 2006 at 7:45 pm
Gracias por el dato, Gilmar, lo buscaremos
septiembre 5th, 2008 at 2:45 pm
¿Binoche una creíble Catalina? A mí no me parece que su sonrisa estúpida y las incoherencias constantes en su interpretación reflejen en modo alguno el carácter contradictorio y salvaje de esa mujer que tan precisamente retrató Emily.
Sólo una actriz, a mi entender, habría podido amoldarse por completo a las exigencias (físicas y psicológicas) del personaje: Katharine Hepburn.
Respecto a las adaptacionews cinematográficas que he tenido el disgusto de visionar, sólo decir que me parecen vergonzosas. Tengo pendiente la de Abismos de Pasión, pero prefiero no crearme demasiadas expectativas…
Cada vez que observo las interpretaciones de los actores que hacen las veces de Heathcliff y Catalina en unas y otras adaptaciones, tengo la impresión de que NO se han leido la novela. Como no parecen comprender en absoluto las motivaciones de los personajes, el producto final resulta hipérbolico y absurdo. No se entiende la relación entre los protagonistas y todo parece quedar reducido a un simple y planisférico conflicto de clases.
En fin, que contenta me tienen… 😉
Gracias por tu artículo, es siempre un placer encontrarse con amantes de este libro fascinante.
septiembre 24th, 2008 at 3:33 pm
No te enojes, Lulaaa!! 😉
Gracias por tu comentario.